¿Cómo duele equivocarse y cómo cambiarlo?
¿Cómo duele equivocarse?
¿Cómo duele equivocarse?, Todos en algún momento nos hemos identificado con el sentimiento de pérdida de dignidad causado por una falta cometida o por una humillación o insulto recibidos. Pero la realidad es que no podríamos entender el concepto de “vergüenza” si no estuviéramos tan identificados con el ego.
De hecho para saber qué tan apegados estamos con el ego, basta observar con qué tanta vergüenza vivimos diariamente.
Cada uno de nosotros tenemos recuerdos, que sin importar cuánto tiempo haya pasado, al traerlos a nuestro presente nos harán sentir incómodos y avergonzados.
Y aunque esto es parte de la naturaleza humana, la realidad es que este tipo de recuerdos, son más bien una oportunidad para analizar nuestro interior, y poder trabajar en nosotros mismos, desde nuestro inconsciente.(Donde la magia sucede)
Muchas “escuelas” recomiendan, que a lo largo de nuestra vida nos permitamos equivocarnos intentando ser siempre nuevos en algo. Y de esta manera nuestro cerebro se mantendrá joven. Además, que al permitirnos cometer “errores” reconoceremos nuestra humanidad, volviéndonos más tolerantes con nosotros mismos, y por consiguiente con los demás.
Sin embargo, la realidad es que muchos de nosotros huimos y tenemos un verdadero “miedo” a equivocarnos. Inconscientemente, al hacer esto, estamos también truncando nuestro desarrollo, ya que todos los errores no son más que oportunidades de crecimiento.
Así que mientras vivamos con la creencia limitante de que “equivocarse es malo”, nunca sabremos cuál es nuestra verdadera capacidad de crecer.
Los Grandes genios son aquellos que saben arriesgarse, y prueban diferentes maneras de equivocarse, hasta que logran el objetivo deseado. Todos conocemos grandes historias de éxito que surgieron de un “error”. De los más conocidos podemos mencionar el caso de los famosos Post it ‘s. o el de la penicilina que vino a revolucionar a la medicina.
Aunque en realidad este tipo de descubrimientos, nunca hubieran sido posibles sin la existencia de personas con mentes flexibles, que se permitieron trascender sus objetivos egoicos. Y de esta manera, ser capaces de ver el potencial, donde una mente cerrada, solo hubiera visto un simple “error”.
Cada que nos justificamos, damos excusas, dejamos de hacer algo por vergüenza. En realidad, lo que estamos haciendo es posponiendo nuestro aprendizaje, y por lo tanto negando nuestro verdadero potencial.
La vida es generosa, y siempre nos está regalando aprendizajes. Lo que nos impide ver todas esas oportunidades, no es la falta de ellas, sino la resistencia a reconocer nuestros propios errores, por miedo a lo que siento de ellos, o al que dirán.
Cuando la verdadera equivocación es quedarte en tu zona de confort, y decidir no avanzar, por “miedo” a equivocarte.
Piensa en los errores que hayas cometido en tu vida, y empieza a analizar de qué manera puedes aprender y realmente sacarles provecho. Y recuerda, no existen errores, cada uno de ellos viene a regalarnos una verdadera lección.
¡Depende de ti hacer de estos “errores” los escalones para lograr todo lo que te propongas!
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